Cómo puede ser tan grande la similitud de mi casa a mi vida. Quizá es obvio para muchas personas, porque en la casa reflejamos nuestra personalidad, nuestros gustos, y nuestros anhelos generalmente colgados de la pared. Pero cada área de mi casa refleja homogeneidad con mi vida completa, con mi mente. Veo una cocina donde no hay una filosofía para cocinar, puede ser que haya cosas que no deban estar ahí y que ahí siguen (ni intento moverlas), montón de cosas para condimentar, para cubrir de sabores otros sabores (prejuicios y justificaciones, todo con tal de hacer las cosas mas "comibles"), variedad de comida sin equilibrio, trastes sin propósito, algunos sucios, otros nunca usados. Por qué tengo todo esto si no lo quiero tener. No existe un orden, al igual que en mi alimentación. Queda claro para mí.
Miras la entrada de mi casa, y se ve bien, pero tengo una puerta metálica ideal para protección y que gente indebida no entre, que no uso (al igual que me protegen mis principios y valores para que cosas indebidas no entren y que no siempre uso), permito que cualquiera entre en mi casa, así como en mi mente. Esa protección que tengo no la uso. Entras y no hay desorden, es una casa casi vacía a primera vista. Un comedor (porque me gusta comer), no esta desordenado, y no se ve sucio. Pero te acercas y puedes verlo lleno de polvo, porque no se usa, porque no estoy conforme con lo que tengo. Me ves a mi y no hay desorden, pero hay mucho vacío, porque en un principio pensé "mejor no tener cosas para no tener que ordenarlas siempre" hay una área para hacer todo (una mesa y sillas[raciocinio y juicio]) justo al entrar, por eso no necesito dejar pasar a nadie hasta el fondo de mi vida, perdón quise decir de mi casa. ¿Por qué hacerlo si todo lo puedo solucionar en el primer cuarto de mi casa? nadie ha llegado a mi habitación, nadie ha llegado a la intimidad de mi recinto personal de descanso y soledad.
Paso a una sala vacía. La excusa de la complejidad de la crisis social me indica que no puedo equiparla por ahora, debo esperar una mejor oportunidad de adquirir bienes duraderos, que reconforten mi estancia en casa. Quizá este es el cuarto de las amistades, pareciera que la dejo vacía de muebles para que quepan mas, pero nadie se queda. No puedo mantenerlos aquí porque no tengo en la vida algo que ofrecer, una personalidad, no tengo qué compartir, un carácter...